Embalaje
y seguridad
El daño en tránsito casi nunca viene del golpe grande. Viene de la vibración, de la humedad y del hueco que se dejó sin rellenar.
Vamos a ver la carga
No se puede embalar bien lo que no se ha visto. Vamos donde está, la evaluamos pieza por pieza y le decimos qué necesita cada una: caja, guacal, burbuja o nada.
De la misma visita sale la lista de documentos según el destino, y el aviso de si algo de lo que quiere enviar está restringido.
La visita no tiene costo. Solo se paga si decide contratar.
Hechos a la medida de la pieza
No compramos una caja estándar y rellenamos el hueco: construimos el guacal alrededor de lo que va dentro.
Lo que de verdad daña la carga
Saber a qué se enfrenta cada envío es lo que decide el sistema de protección. No es igual un tránsito marítimo de cuatro semanas que un vuelo de seis horas.
Los sistemas que usamos para cada caso —bolsas hinchables, desecantes, aislantes, TY-GARD y trincaje— están explicados en el glosario.
Traslado de mascotas
Una mascota no es carga: es un pasajero que no puede quejarse. El guacal va homologado y etiquetado como Live Animals, con bebedero, alimento para el trayecto y la documentación sujeta por fuera.
Cada país exige lo suyo —certificado veterinario, vacunas, plazos y a veces permiso de importación— y eso se revisa antes de reservar el vuelo.
La carga se inspecciona
Toda exportación pasa control. Que lo pase sin sobresaltos depende de que lo declarado y lo que hay dentro coincidan.
¿Puedo estar presente?
¿Qué pasa si aparece algo no declarado?
¿El seguro cubre el daño en tránsito?
Nunca reempaque por su cuenta
Si abre un bulto ya inspeccionado y lo vuelve a cerrar, la trazabilidad se rompe y la responsabilidad pasa a ser suya. Si hace falta añadir algo, avísenos.
Dígannos qué hay que mover
Vamos, lo vemos y le decimos qué necesita. Sin costo.