- Velocidad. Entrega en tiempos muy reducidos, ideal para lo urgente o perecedero.
- Seguridad. Menor riesgo de daño o robo que cualquier otro modo.
- Alcance global. Acceso a mercados lejanos o de difícil conexión terrestre.
- Menos almacenamiento. Agiliza toda la cadena, no solo el trayecto.
Carga
aérea
El modo más rápido que existe. Se paga por ello, y por eso solo se elige cuando de verdad hace falta.
¿Qué es y para qué sirve?
Traslado de mercancía por vía aérea, en aviones de carga o en espacio contratado dentro de vuelos comerciales.
Destaca por rapidez, seguridad y alcance global. A cambio tiene costos operativos altos y capacidad limitada, y exige documentación precisa.
Ventajas, límites y cuándo conviene
Publicamos los tres juntos a propósito. Si este modo no le conviene, aquí lo verá antes de preguntarnos.
- Costo alto. Combustible, mantenimiento de aeronaves, personal e infraestructura aeroportuaria.
- Espacio reducido. Los aviones tienen límites físicos y priorizan el peso por seguridad del vuelo.
- No admite todo. Lo voluminoso, lo muy pesado y lo sensible a presión o temperatura queda fuera.
- Impacto ambiental. Las emisiones a gran altitud contribuyen más al efecto invernadero.
- Envíos urgentes, con fecha comprometida.
- Productos perecederos.
- Electrónica o farmacéuticos de alto valor.
- Mercados lejanos o de difícil acceso terrestre.
- Cuando la seguridad pesa más que el costo.
¿Cómo lo trabajamos?
En aéreo, un papel mal puesto cuesta más que el propio flete.
Hay mercancía que no puede volar
Las nueve clases IATA de mercancía peligrosa exigen embalaje, etiquetado y documentación especiales, y algunas no vuelan en absoluto. Compruébelo en artículos prohibidos y restringidos antes de comprar.
¿Le conviene esta vía?
Díganos qué mueve, desde dónde y hasta dónde. Si otro modo le sale mejor, se lo decimos.